La acera de enfrente

De la madera al software: ¿cómo se divertían antes las personas?

Kenya tiene quince años. Acaba de terminar la secundaria con promedio de excelencia; es inteligente, divertida y ama leer. Parece la adolescente perfecta salvo por una cosa: vive pendiente de su celular y de las notificaciones que las redes sociales le hacen llegar a su iPod. No puede separarse de la tecnología pero no es la única que se encuentra en esta situación; la mayor parte de la población sufre esta adicción.

¿Alguna vez existieron otro tipo de juegos y forma de entretenerse que no fuesen prendiendo una consola de videojuegos o una computadora? Sí, había más actividades en las que las personas disfrutaban su tiempo de ocio y además, lograban socializar con más gente que en la actualidad.

En nuestro país, antes de la llegada de los españoles, las culturas que conformaban Mesoamérica practicaban el juego de pelota, el cual fue adquiriendo un carácter ceremonial conforme fue evolucionando. El tlatchtli se jugaba golpeando una pelota de caucho que pesaba aproximadamente 4 kilogramos; podía ser lanzada con las caderas, bates, antebrazos y una especie de manopla, mejor conocida como mano de piedra. Como el futbol, lo jugaban informalmente las mujeres y los niños. El objetivo era hacer más puntos atravesando o tocando un aro con el balón y el equipo perdedor, era sacrificado (principalmente, eran guerreros). Esto sucedió sobre todo en la cultura maya y en el estado de Veracruz.

Según el sitio web del Museo del Niño de Albacete, “los niños jugaban tanto en tiempos de los faraones como de las antiguas Grecia y Roma, a imitar a sus mayores. Por eso, en una sociedad completamente militarizada, los pequeños ‘jugaban’ a soldados. Los niños de las familias ricas de Egipto, Grecia o Roma tenían lujosas vestimentas en las que se reproducían con todo detalle los trajes de los soldados o de los gladiadores. Tenían, asimismo, caballos de madera, que, a veces, eran simple palos con una cuerda a modo de riendas como los que utilizábamos otros niños en la primera mitad del siglo XX, miles de años después de aquellos otros niños de la antigüedad clásica”.

El ocio: la madre de la alegría

Los adultos también sabían entretenerse. Esto tenía una connotación distinta a la que se conoce actualmente. A finales de 1700, el ocio tenía un abanico de significados, en el cual prevalecía que era una actividad y un uso social. El texto “Política y Práctica del Ocio a finales del siglo XVIII”, escrito por María de Jesús Miranda en Cuadernos de Geografía (Valencia, 1997) dice que realizar actividades recreativas podía ser igual a encontrar la felicidad, pero que si eran en exceso, como los días festivos, debían sólo ser los domingos, puesto que la mayoría de las personas se embriagan y era de “muy mal gusto”.

A pesar de esto, las verbenas y ferias seguían celebrándose en cada festividad santoral o de la región. Juegos como los de Corro eran populares en sociedades europeas, sobre todo en España. En esta clasificación se encuentra la gallina ciega, que era distinta a la gallinita ciega (la diferencia radicaba en que la primera se parecía más al juego de la rueda de San Miguel) y el pelele, que era hacer saltar sobre una sábana a un chico mientras cuatro mujeres lo sostenían; era un forma de demostrar que los hombres no eran el sexo fuerte.

Otra actividad que comenzó a hacerse famosa en este tiempo fueron los juegos de naipes o cartas. Francisco de Goya, pintor español, retrató este pasatiempo en el cuadro Jugadores de naipes (1777). El artículo “Juegos tradicionales, fiestas y costumbres en la Real Villa de Puerto Real (Cádiz) durante el siglo XVIII” escrito por Julio Ángel Herrador y Juan Carlos Fernández explica que “era una actividad muy corriente de la época con el fin de divertirse con los amigos, en este caso, la imagen está tomada en las afueras de Madrid. Concurre cierta picaresca en la escena, ya que algunos de los componentes intentan hacer trampa. Esta situación podemos presenciarla en personas mayores que como esparcimiento u ocio dedican su tiempo libre en asociaciones, tabernas y bares de los pueblos”.

Siglo XX: juegos de mesa y visitas al parque vs. Aparatos eléctrónicos

En 1903, nace en Estados Unidos el juego The Landlord’s Game, que posteriormente se convertiría en el famoso Monopoly y en uno de los más vendidos de la historia. Otros juegos que fueron muy populares y que siguen a la venta son Clue, Damas chinas, Mah Jong, Scrabble y Stratego.

Otra actividad que se realizaba era la lectura de cómics, sobre todo aquéllos con temática de superhéroes. Para los adultos, existían los folletines, las revistas y los libros por entregas. En México, Lágrimas y Risas, Rarotonga, La familia Burrón Memín Pinguin y posteriormente, El libro vaquero, eran publicaciones muy solicitadas por el público.

Los niños y jóvenes solían salir a las calles hasta anochecer. Jugaban con muñecas; carritos de madera; baleros; yoyos; patines y bicicletas. Hacían competencias con canicas y a practicar la matatena, utilizaban los huesos de los chabacanos que comían en casa. En las ferias, era muy común ver a las familias gritar y emocionarse con juegos como Serpientes y escaleras o la Lotería.

La población adulta gustaba de salir a visitar parques o lugares como los zoológicos y los museos. También se juntaban para actividades no bien vistas como ir a tomar pulque con los amigos o apostar jugando al póker; esto lo hacían sobre todo, los fines de semana.

Sin embargo, la forma en la que ahora la sociedad se divierte comenzó a cambiar después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se popularizó la venta de televisores a nivel mundial. Las familias ahora socializaban alrededor de la llamada “caja idiota” o del radio.

Posteriormente, en 1972 se lanza Magnavox Oddisey, que es la primera consola de videojuegos y tuvo gran éxito con el juego Pong creado por la empresa Atari. El boom de esta tecnología fue en 1980, cuando Pacman llegó a todo el mundo; posee el récord guiness en ser el videojuego más vendido en la historia, con 293.822 ediciones vendidas de 1981 a 1987.

Actualmente, la sociedad se divierte de otras formas. El internet, además de comunicar a las naciones, ha causado que la mayoría de las personas estén pendientes de sus celulares y computadoras. Ya no les agrada tanto salir a caminar o sentarse con sus amigos a hacer debates sobre libros. ¿Cuándo dejamos que la tecnología se llevara nuestra imaginación? Es importante retomar un poco de nuestros viejos gustos y animar a otros a hacerlo. Nadie se negará a comprar muchas propiedades de modo ficticio en Monopoly.

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