El vía crucis de Peña Nieto y su familia en la corte del Rey Arturo

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A simple vista el viaje del Presidente Enrique Peña Nieto, su esposa, su familia y todos los que se movieron y no salieron en la foto fue un cuento de hadas, donde reinas y príncipes les dieron la bienvenida con desfiles de carrozas brillantes, pajes y monárquicos banquetes. Pero la realidad es que, hasta ahora, no habían tenido una visita de Estado tan accidentada y llena de anécdotas donde lo mejor fue justamente lo que se generó alrededor.    

Desde la película Semana Santa en Acapulco (Luis Alcoriza, 1981) no se había visto a una familia en pleno tour pasar las de Caín, cayendo en una desgracia tras otra, a veces en carne propia, pero la mayoría, desatando a la muchedumbre que cuestionó hasta el último detalle las acciones que por allá realizaba el primer mandatario.

Y no es que no estemos curados de espanto, después de todo, no es la primera vez, ni será la última que el ‘preciso’ vaya a lucir sus mejores galas a tierras lejanas, pero en esta ocasión, para ser honestos, se voló la barda con una serie de decisiones que nomás hicieron ponerlo de ‘a pechito’.

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Deje usted que a estas alturas cualquier viaje que haga al exterior le va a ser tomado a mal, justamente porque el horno no está para bollos, pues aunque vayan cayendo los ‘peces gordos’ de organizaciones delictivas la cosa sigue del cocol. Por poner un ejemplo, atrapan a ese émulo de la cámara cándida que es la ‘Tuta’ y hacen fiesta como si en Michoacán la violencia ya no existiera, para que una semana después asesinen al capitán de puerto de Lázaro Cárdenas.

Lo curioso del caso es que mientras aquí el Presidente no se había animado a decir lo que todos sabemos, que existe una desconfianza generalizada hacia el gobierno por parte de la población, allá lo dice sin pelos en la lengua.

Ahora bien, apenas puso un pie en Inglaterra y lo primero que hace es no tomar en cuenta que hay detalles que hay que cuidar, es decir, se lleva a todas sus hijas (las de él y las de sus esposa), y deja al varón y a la más pequeña dando combustible para que el reclamo y el sarcasmo exploten a todo lo que da.

Foto: ReutersFoto: Reuters¿De qué manera podía no ser mal visto que cargara con casi toda la familia en una visita oficial? Peor aún, porque sólo a las jóvenes que para el ánimo de los resentidazos sociales que somos lo primero que vimos fue una puesta en escena tipo Cenicienta donde chanche y pega, al príncipe Harry le gustaba la artesanía nacional.

Porque, ¿usted tiene presente algún momento célebre que no haya sido de nota rosa (que para la masacre que les pusieron casi se asemeja a la roja) y que haya destacado de esa visita?  Entre tanta pompa y un mandatario que no se movía como pez en el agua lo primero que se vino fueron las burlas en las redes sociales a través de memes, seguidos de cuestionamientos hacía el derroche en el vestuario de Angélica Rivera y su hija más mediática – que no famosa- donde ni ellas se ayudan.

Esto último porque enseguida que se publicaron las fotos de la recepción de bienvenida y la cena al estilo ‘Juego de Tronos’ lo primero que brotó fue el costo de los atuendos de la primera dama , que según los que saben, solo de dos, uno blanco de la firma Alexander McQueen y otro rojo de Valentino (¿y donde quedó Milano?) sumaban más de 80 mil pesos y hay quien dice que pudo ser hasta más.

Aquí cabía la pregunta ¿quién pompó? Si es del erario si arde, y si no, pues entonces levanta suspicacias. No vaya a ser que sean prestados y resulte que el proveedor luego sea contratista del gobierno. O si ella misma los adquirió, ¿pues de dónde saca sus ingresos si lleva años sin hacer una telenovela y la millonaria indemnización de Televisa fue a parar el engache de la famosa casa blanca?

Foto tomada de  InstagramFoto tomada de  InstagramPero como las critican y qué, que al fin así les gusta, Sofía Castro subió a su red social una imagen de su look portando un atuendo de Dolce & Gabanna que tendría un costo de 85 mil pesos aproximadamente (los accesorios se venden por separado), diciéndole a su mamá quítate que ahí te voy.

Obvio que no querían desmerecer ante las cámaras que con seguridad las escrutarían más a fondo que una investigación de la PGR buscando verdades históricas, sobre todo tratándose de un lugar donde para eso la realeza se pinta sola. Pero como diría el maestro Juan Gabriel “pero qué necesidad”, ¿para qué exhibirse, para qué arriesgarse, para qué ir? Y eso que alguien de la casa real británica tuvo el tino de guardar a la princesa Kate Middleton y evitar odiosas pero entrañables comparaciones.

Pero ahí no termina todo, pues más tarde se supo que doña Angélica Rivera, en un afán de matar el tiempo mientras su marido andaba en reuniones diplomáticas, es decir, para lo que fue, eligió conocer uno de los lugares más emblemáticos de Inglaterra. No, no fue el Museo Británico, donde se guarda más historia del mundo que todo el planeta junto, ni el Big Ben o Piccadilly Circus. No, se fue derechito al set de televisión donde graban la serie Downton Abbey, cuya historia gira alrededor de verse bien portando los títulos nobiliarios como Dios manda. Eso sí, el programa da una visión histórica del final de la época victoriana con sumo detalle, por lo que, de que es educativa, lo es.

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Ya lo decíamos hace algunos años, cuando su llegada a la Presidencia era apenas un proyecto: la cantidad de momentos memorables que nos iba a dar esta familia. No se puede decir que en eso no hayan cumplido, de lo demás, usted sabe la respuesta. Mientras tanto, aquí tiene un video de algo que no se vio.



Y en este otro juegue usted a identificar a los personajes que no salieron en la foto por quedar atrás de un arreglo floral u opacados entre tanto brillo de joyas y coronas. Observe bien, ahí estuvieron más de los que usted creía. Puede que se lleve una sopresa.



Foto: CuartoscuroFoto: CuartoscuroNo tengo dinero ni nada que dar

Marcelo, ¿tú también? Si había sorprendido que el presidente Enrique Peña Nieto pusiera en su declaración patrimonial que su primera casa la había obtenido cuando apenas era un chamaco, el caso del exjefe de gobierno, Marcelo Ebrard, se sube al podio. Resulta que el antes mejor alcalde del mundo no tiene mansiones, ni herencias ni jets privados, es más no tiene nada. Según él, hasta ahora no le ha hecho justicia la revolución por lo que no tiene casa propia y se la ha pasado rentando en los últimos 9 años. En lo que respecta a sus ingresos, asegura que gana 150 mil pesos mensuales, todos originados por unas chambitas que él llama consultorías y conferencias, de los cuales 80 mil se le van en puro alquiler. No tiene auto (lo renta también), deudas, ni créditos bancarios ni inversiones y solo maneja una tarjeta con que nunca sale sin ella. Para no variar, la que sí tiene posesiones es su esposa, dos camionetas que ni del año son y que por lo visto no le presta. Y dicen que el austero era otro. Falta ver si le creemos. Tampoco tiene perro que le ladre, pero qué importa, si tiene a Rosalinda Bueso.

Foto: ExcélsiorFoto: ExcélsiorLa calentura de robar poquito

Hilario Ramírez Villanueva, mejor conocido como ‘Layín, se llevó los titulares de la semana y todo porque cuando le sube el colesterol le da por revisar debajo de las faldas. El conocido alcalde de San Blas, Nayarit (si de por sí Mana le dio en la torre al pueblo con su canción éste los superó), que roba, pero poquito, nos puso en evidencia a todos porque el colmo no es su cinismo, sino que muy en el fondo haya un gran sector que le aplaude sus ‘vaciladas’ confundiendo sus improperios con la originalidad de un  político entrón. La prueba es que fue elegido pese a reconocer que se había llevado parte del erario en una administración pasada, por lo que su permanencia en el puesto no genera escándalo por sus actividades, sino porque de no haber sido por la exposición mediática, ni disculpas hubiera dado y nadie hubiera reclamado. Hay lugares donde en verdad, tienen el gobierno que se merecen.




Meter las patas de hule

El alcalde de Zapopan, Jalisco, Héctor Robles Peiro sabe muy bien que el único fin que tiene una obra de pavimentación es que circulen los coches, sino, para qué. Muy cándido, el funcionario aseguró que no invertirá en pavimentar calles en colonias marginadas porque ni coches tienen. Luego no vaya a salir con que si no es de suspensión baja tampoco vale la pena, porque sino, que las 4x4 marchan solas. Qué importan las enfermedades causadas por estancamientos de agua, que el transporte público no entre por temor  a cae en un cráter o que la gente no pueda llegar con unos zapatos limpios a sus trabajos. Lo que importa es que el sueño mexicano empieza cuando se tiene nave y si no lo tiene, no merece que lo tomen en cuenta.


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