De chile, mole y manteca

Y a ti, ¿te gustaría volver a ser niñ@?

La infancia para muchos es una de las mejores etapas de la vida, eso claro depende de cómo le haya ido a cada uno en la feria. Mi caso por ejemplo es el de típica niña que vivía bajo disciplina constante; no te despeines, no te ensucies, no hagas tiradero cuando juegues, etc. Los ‘no’ eran algo común para mí. Aún así creo que tuve momentos entrañables en mi niñez.

 Por ello y ya entrados en el mes donde casi todo gira alrededor de los nenes, me pasó por la mente la idea de que si el genio de la lámpara me ofreciera volver a ser menor, pensemos en una edad entre los 8 y 10 años, qué le diría. Así que decidí hacer un top 5 de las buenas y malas razones para volver a ser niñ@.

Aceptaría porque…

1.    No tendría que trabajar. Una de las grandes ventajas de ser niñ@ es que debes concentrarte en comer bien, tener buen desempeño en la escuela y esperar a que llegue el domingo o el día que entregan la boleta de calificaciones para que te compren lo que quieras.
2.    Disfrutaría como nadie el Día de Reyes y Día del Niñ@. Casi sin temor a equivocarme podría decir que son dos fechas en que tienes permitido jugar casi las 24 horas, te dejan comer cuanta golosina se te atraviesa y además ¡te olvidas de la tarea!
3.    Cuando tuviera miedo correría a la cama de mis papás. Es típico que tengas prohibidas las películas de terror, pero también que la curiosidad te gane y aproveches una oportunidad para ver aunque sea el cachito de una. Eso por supuesto se traduce en una buena pesadilla, que te llevaré directo a dormir en una cama que no es la tuya.
4.    Si me enfermo, el doctor me daría un dulce. Ser niño te da el privilegio de contar con un médico especialista en todos y cada uno de tus padecimientos; estoy hablando del bendito pediatra. Ese doctor que en el mejor de los casos te conoce desde que naces y que por ende sabe casi a la perfección de qué pie cojeas. Así que cuando te sientes mal, te llevan con él y aunque hagas un berrinchazo porque no quieres que te meta el abatelenguas, al final siempre te premia con un caramelo.
5.    Al inicio de cada ciclo escolar estrenaría de todo. No se ustedes, pero creo que no había nada más emocionante que una nueva mochila, uniforme, útiles escolares y demás cosas. Eso aminoraba un poco la tristeza de saber que las vacaciones habían terminado.

No aceptaría porque…

1.    La navegación en internet estaría restringida. Mis padres limitarían los accesos a ciertas páginas y contenidos o incluso creo que estarían pegados a mí en el momento de estar frente a la computadora.
2.    No me podría desvelar cada fin, ni mucho menos ir de juerga. Es típico que los papás estén atrás de ti de lunes a viernes para que termines pronto la tarea, te metas a bañar, te pongas la pijama, tomes un vaso de leche y vayas a  la cama máximo a las 9 de la noche. Llegado el viernes es un alivio saber que te puedes acostar un poco más tarde, mucho más si te dejan pasar la noche en casa de un primo o amigo, donde seguro jugarás hasta tarde. Aunque el resultado puede ser un bonito castigo.  Y bueno de las fiestas ni hablemos, ¿quién ha ido a una celebración infantil nocturna?
3.    No tendría más que el dinero de la alcancía para mis gustitos. Sentir que el cochinito pesaba, era por lo menos para mí una de las sensaciones más emocionantes, llevabas tanto tiempo juntándolo que se sentía feo romperlo. Pero era aún más triste cuando tu mamá lo contaba y solo eran 15 mugres pesos. ¿Para qué alcanzaba? Pues si acaso para unas sabritas, un boing chirris, un brinquito y una paleta de pollito.
4.    No habría vacaciones sin papás. Si acaso te pedirían opinión para elegir el destino; de ir a una playa no te librarías de los regaños por tratar de hundir a tu hermano menor en la alberca o de esperar al menos una hora para volverte a dar un chapuzón después de la comida.
5.    No podría tener sexo. Ya sé qué se están imaginando, esta vieja es una adicta,  ¿o no? Pero piénsenlo bien, en teoría aunque los tiempos han cambiado mucho y hay niños que en la primaria ya tienen relaciones, para mí la niñez está libre de todo placer carnal, aunque se pueden tener ciertas inquietudes, lo mejor es esperar a que el cuerpo y la mente estén aptos para disfrutar de la sexualidad.

Esa fue mi lista, si tuvieran que hacer la suya qué incluirían.

Ahh por cierto, Feliz Día de Niñ@ a todos y cada uno de l@s que a pesar del paso del tiempo no han dejado morir a su niñ@ interior. Esto va para todos menos Chabelo, que creo ya abusó, jajajajaja.

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