Mantén calma y la cemita es hipster

Tras la controversia desatada por una supuesta batalla de taco gringo vs. taco mexicano –días antes del fiasco del siglo con la pelea de Canelo y Mayweather- queda más claro que nunca que los mexicanos tienen culto a sus tacos y cualquier modificación a su tradicional y habitual alimento es considerado un acto de terrorismo que merece intervención inmediata.

¿Pero acaso sienten lo mismo por la cemita? Y muchos en este momento ni siquiera saben qué es eso, ni cómo se come o de qué está hecha. Solo los lectores poblanos saben de qué estamos hablando.

Para los que nunca la han probado, la cemita es lo que en la mayoría del país llamamos comúnmente como torta. Aunque como cada torta, tiene su propia personalidad. Y es única.

Tan particular que la cemita es hipster.


Si uno visita Brooklyn, el barrio más hipster de Estados Unidos en el estado de Nueva York, se encontrará que las cemitas es lo que prefieren comer los locales. ¿Y quién es su principal promotor? No es un poblano. Tampoco un mexicano.

El impulsor de las cemitas entre los hambrientos hipsters es un coreano-americano, alguna vez ejecutivo de un canal de comida por tv. Se llama Danny Lyu y dejó toda su carrera en los medios para montar un puesto –un vil changarro- que se pone cada fin de semana en el aún más hipster sector de Brooklyn: Williamsburg.

El evento se llama “Smorgasburg” –un juego de palabras en sueco, alemán y en inglés que no viene al caso comentar acá- y donde las cemitas y las tortas mexicanas son las reinas entre los hipsters.

Hay camisetas y pósters titulados “anatomy of the cemita” e incluso en español –aún más cotizadas entre los hipsters- que leen “arma tu cemita”. ¿Y en qué consiste la cemita hipster? A ver qué opinan los puristas pipopes:

Abajo: fríjoles negros refritos, mayonesa, milanesa de pollo o barbacoa de res, lechuga y tomate.

Arriba: salsa chipotle, pápalo quelite, aguacate, queso oaxaqueño y cebolla morada.

Así que la siguiente vez que vayan a un restaurante hipster cerca de sus casas, ya no se emocionen al ver que tienen esquites o aguachiles. Eso ya fue: no están de moda.

Lo de ahora es ser hipster vistiendo jeans entubados, gafas de pasta dura, bigotito y, esta vez, en vez de la camisa a cuadros será un polo rosa, el sello pipope por excelencia.

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