Mantén calma y...

Mantén calma y normaliza la marihuana

Es muy raro, de pronto, ver intelectuales de 60 años o más queriendo legalizar la marihuana en el Distrito Federal o ex presidentes de diferentes partidos –igual o más viejos que esos “eruditos”- impulsando un cambio en las leyes para el cultivo, tráfico y consumo del cánnabis.

Y eso es lo que se necesita antes de legalizarla: normalizar la conversación sobre ella. Para llegar a eso, acá van cinco razones que evitan llegar a ese estado más tranquilo de discusión:

1.    Políticos y periodistas son adictos a trivializar el tema.
Lean cualquier artículo sobre la marihuana y lo más probable es que va a tener un juego insulso de palabras como titular.

Peor aún, los políticos lo hacen también. Como Eruviel Ávila.

2.    La policía y el ejército traen una inercia imparable en la lucha contra las drogas.

Hemos visto muy a menudo a las fuerzas policiacas y militares ser protagonistas de reportajes de como incautan toneladas de marihuana en alijos bien gorditos. Posan para las cámaras, siguen estrictamente el rito de la quema masiva y todos aplauden.

¿Les gustará que les roben sus 15 minutos de fama en los noticieros nocturnos?

3.    Lo quieren ver como negocio.

Yo siempre veo a los ejecutivos fumando puros habanos, no churritos de mota. Insisten que será un gran negocio –ya sea para generar una nueva industria privada con ganancias o bien para recaudar impuestos- pero no se ven muchos empresarios levantando la mano.

Si será un asunto para pymes, tendrán que establecer bien ese marco regulatorio –ya de por sí muy complicado arrancar cualquier empresa aún en el DF.

4.    Quienes fuman son lentos o violentos.

Aunque la capital del país se las quiera dar de progresista, sus habitantes aún conservan esas costumbres discriminatorias a cualquier sector no tradicional. Los chilangos conservadores son los bullies más pesados de la nación.

Apuesto a algún padre de familia atropellando a un grupo de “motos malditos” (en palabras del señor Gutiérrez de la colonia Guadalupe Inn tras tirarle le SUV a unos jóvenes haciendo uso de su libertad).

5.    Aunque fumar marihuana es algo cotidiano, aún no nos acostumbramos.

Todo se reduce a esto: ¿qué te imaginas cuando oyes la frase "fumar marihuana"? ¿Chavos quejándose de la sociedad? ¿O te imaginas a un recién graduado de la universidad en busca de su primer trabajo profesional? ¿Una madre muy guapa? ¿O un profe muy chamagoso? ¿El cura de tu parroquia? ¿Un jugador del América, Cruz Azul o Pumas?

Antes de que la marihuana se legalice, tiene que estar plenamente normalizada entre los ciudadanos. Eso requiere un esfuerzo activo no sólo de los consumidores de marihuana, pero de los que saben que la guerra contra la marihuana (y todas las drogas) ha sido un fracaso colosal. Se requiere dar un paso adelante y cuestionar los motivos detrás de las leyes de anti-drogas en nuestro país, y comprender que el uso frecuente de las drogas (incluido el alcohol porque también es un fármaco) se entrelaza con la cultura de una sociedad, desde la habitación de un joven jugando con su celular hasta en un evento masivo y público como puede ser el Grito cada 15 de septiembre o cuando gane El Tri pronto y todos vayan al Ángel a festejar.

Mantén calma

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