Por debajo de las piedras

El senador asesinado por oponerse al Presidente

Ofrenda de Muertos: Belisario Domínguez

El asesinato de Belisario Domínguez acaba de cumplir nada menos que un siglo. Fungía como flamante senador de la república cuando sobrevino el golpe de Victoriano Huerta, a lo que se opuso vehementemente.

Su vida, que veremos enseguida, es la de un hombre que decidió entregarse a la lucha social a pesar de no tener el apuro de la necesidad económica sino por convicciones, lo que lo sitúa en el plano de su admirado Madero.    

Pese a estar profundamente arraigado a su natal Comitán, en Chiapas, se trasladó a París a hacer estudios de Medicina por espacio de diez años.

Wikimedia Commons  Regresó a su patria chica con dos especialidades médicas y se dedicó a atender a sus coterráneos ganando su confianza pues recién llegado operó con éxito de un padecimiento a su propio padre. (Por cierto que otro paciente, a quien alivió de quemaduras, se ofreció a quedarse como su auxiliar en la preparación de los medicamentos. Esta persona –adulta- medía 75 cm. de estatura).
 
Crítico de las autoridades en sus injusticias, no pudo desoír la propuesta de volverse él mismo autoridad y se convirtió en presidente municipal. Hombre valiente y arrojado recibió la invitación de Juan Espinosa Torres, alzado en San Cristóbal de las Casas, para unirse con personal y armas en contra de la autoridad de Tuxtla. Como respuesta, Belisario le mandó una carta en nombre de todos los alcaldes del estado pero con una curiosa condición: proponía al rebelde un duelo entre los dos, habría dos armas en una bolsa, una cargada y otra no, cada quien tomaría una y apuntaría en la sien a su rival, si al accionarlas moría Domínguez su personal se uniría para tomar Tuxtla, de lo contrario los poderes permanecerían en San Cristóbal. Espinosa jamás le contestó.

Años más tarde recibió una nueva invitación a la actividad pública, para senador esa vez. Declinó. Posteriormente aceptó una senaduría suplente pensando que no tendría las responsabilidades de la titularidad, mas no contaba con la pronta muerte del senador por lo que a fin de cuentas recayó el cargo en su persona.

Sufrió de cerca la Decena trágica, que lo hizo pasar angustias por la suerte de su hijo estudiante quien se encontraba en la zona del conflicto. Sin embargo el joven alcanzó a reunirse ileso con su padre.

El Senado avaló la toma huertista del poder. Belisario Domínguez indignado por esta subordinación redactó una proclama en contra del invasor que nadie secundó, incluidos los propietarios de las imprentas pues tuvo que ser una jovencita quien corriera el riesgo de imprimirla. (Justamente María Hernández Zarco, sobrina del apóstol de la prensa libre Francisco Zarco). Domínguez difundió su texto como pudo, pues el presidente de la Cámara no le dio tribuna, de modo que el celebérrimo discurso que le diera tanto la muerte como la inmortalidad nunca fue pronunciado.

En realidad son dos los discursos. En ellos no omite ni un solo calificativo para designar la traición de Huerta a su jefe y promotor Madero. Y llama al poder legislativo en un primer momento a desconocer al usurpador, y posteriormente a pedirle que renuncie ofreciéndose él mismo para notificárselo lo cual –advierte- provocará que el general… lo mate.

Aquí puedes consultar los dos discursos.

(http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2714/14.pdf)
(http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/6/2714/15.pdf)

La respuesta vino a los pocos días. Belisario Domínguez fue capturado con toda clase de atropellos, vejado y torturado al extremo de cercenarle la lengua –dice la leyenda que para llevarla en prueba a manos de Huerta- (la versión oficial de aquel entonces no consigna ni la mutilación ni la constatación por parte del usurpador). Su cuerpo se encontró sepultado casi a flor de tierra en el Panteón de Xoco, en la ciudad de México.

Huerta (apodado El Chacal) disolvió el Congreso y apresó a los diputados.

Medalla Belisario Domínguez Con los años, el gobierno de la república encontró justo otorgar a través del Senado una medalla con el nombre del mártir. Así quedaría destacada la acción hasta el heroísmo del político chiapaneco junto con la vida de algún compatriota que descollara virtuosamente en la vida nacional.

Y así llegamos a 2013. Poco realce federal tuvo el significativo aniversario. La directiva de la Cámara de Senadores montó guardia ante su estatua en el patio de las antiguas instalaciones. El canal Once TV México le dedicó un hermoso programa, muy bien realizado. No se organizó algún concurso, jornadas especiales de análisis de esta etapa de la Revolución Mexicana, mucho menos del papel independiente de un senado frente a los excesos del poder ejecutivo. Se dejó pasar la oportunidad de trasladar a la Rotonda de las Personas Ilustres los restos del senador chiapaneco.

hectorosoriolugo2013@yahoo.com.mx

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