Por debajo de las piedras

Fallecen tres al ser asesinados: la prensa amarillista en México

Diariamente, las personas que viajan en el Sistema de Transporte Colectivo (mejor conocido como Metro), se detienen ante los pequeños puestos de periódicos. Por ejemplo, en las estaciones Indios Verdes y Martín Carrera, la mayoría de los hombres observan durante cinco minutos las portadas del Metro o El Gráfico; los demás usuarios los empujan, porque se quedan parados justo a la mitad del pasillo que conduce hacia el tren.

Las portadas casi siempre muestran cuerpos descuartizados, niños asesinados o delincuentes llenos de plomo, o sea, muertos a causa de tiroteos. Pero, ¿por qué los atrae la prensa amarillista? ¿Qué tienen esos textos periodísticos que tanto venden diariamente en la ciudad de México?

La sangre vende

La población mexicana peca de ser morbosa. ¿Cuántas veces observamos que una gran cantidad de personas rodea el cuerpo de una persona fallecida? Desde el siglo XIX, las hojas volantes y los pocos periódicos que se hacían, ya mostraban ese interés retorcido hacia la muerte.

José Guadalupe Posada era experto en ilustrar este tipo de acontecimientos. Entre más extraño era, mayor era su interés a la hora de grabar o dibujar sobre el texto. Por ejemplo, hay una hoja volante en exhibición en el Museo del Estanquillo donde se narra la historia de una mujer que le fue infiel a su marido y por esto, el esposo la asesinó brutalmente.

Imagen tomada de Twitter Ya en el siglo XX, un periódico llevó hasta el extremo el amarillismo en el país: El Alarma! Se creó en 1963 por el periodista Carlos Samoaya Lizárraga para salvar la editorial Publicaciones Yergo de la bancarrota. El propósito de la publicación semanal era tratar asuntos policiacos y criminales.

El Alarma! se vendía como “pan caliente”. La gente lo compraba para leer los textos sobre tamales hechos con abuelitas o para conocer las historias de criminales poco conocidos, como el “Cochiloco”, quien fuera pieza clave del Cártel de Sinaloa en la década de 1980.

La competencia directa del semanario era La Prensa, diario sensacionalista creado en 1976 como parte de la Organización Editorial Mexicana, dirigida por Mario Vázquez Raña. No obstante, el gobierno censuró en 1986 todas las publicaciones policiacas, con desnudos y de chistes a excepción de La Prensa, ya que formaba parte de un convenio hecho entre el gobierno y el empresario mexicano. Durante cinco años, los puestos de periódicos no escurrían tanta sangre pero en 1991, regresa con otro nombre: El nuevo Alarma!

El secreto está en las cabezas

No siempre las portadas sangrientas hacen inolvidable a un diario. Los encabezados más originales, gracioso o absurdos se quedan grabados en la memoria colectiva. Quien se convirtió en el “rey de los titulares” fue El Alarma!, a grado tal que grupos de rock como Botellita de Jerez, compusieron canciones exaltando los títulos y el contenido del semanario.

Los mexicanos recuerdan el grupo delictivo Las poquianchis gracias al titular “Las Poquianchis! Historia de horror de las tratantes de blancas más famosas y despiadadas de México!”, texto publicado en marzo de 1960, como lo muestra la portada de ese ejemplar en la página oficial de El nuevo Alarma! Casi treinta años después, la policía comenzó a indagar sobre los delitos que estas mujeres cometían.

Un clásico del Alarma! es “matóla y violóla”. Hacía referencia a mujeres que fueron violadas y asesinadas. Este encabezado se creó cuando se publicó una noticia sobre una mujer que engañó a su marido y él la atacó sexualmente para después, matarla a sangre fría.

Los genios detrás de estas cabezas fueron, según la revista Sinembargo, Gilberto y Carlos Samoaya, padre e hijo. “Si los vieras, nunca imaginarías que ellos fueran los inventores de esas frases como ‘matóla’, ‘violóla’… Pero sabían del negocio de la nota roja. Me queda claro que uno de los tantos motivos por los que la revista tiene éxito, es porque la gente lee lo que quisiera saber”, explica Miguel Ángel Rodríguez, actual director de la publicación en el texto “Esas letras teñidas de rojo: 50 años de Alarma!”.

Actualmente, los titulares más famosos son los de los periódicos Metro y el Gráfico. El primero logra atrapar a los que van caminando por la calle gracias a frases como “Exprimen su jugo”, “¡Qué p…tazo!”, “Le explota carta por mano larga”, “Dan muerte a rocazos y golpes a una mujer”, “Cacalaca”, entre otros. Todos hacen énfasis en la manera en que las personas fallecieron o resultaron heridas.

El Gráfico sigue esta misma línea sólo que en el lado derecho de sus márgenes, coloca a chicas semidesnudas, lo cual desvía la atención de peculiares ganchos periodísticos como “Le dan colgón”, “Devorador”, “Se lo cargan”, “Huele a dolor” o “Ecaterror”.

A nivel internacional, los periódicos también “juegan” (o se equivocan) con sus titulares. La publicación La prensa de Honduras, hizo en 2010 una lista de los errores más graciosos de los diarios. El que más trascendió y hasta el Instituto Cervantes de España lo analizó y dio a conocer que tenía un grave problema de sintaxis fue “Muere cosido a puñaladas por una gorra”.

Como se observa, la prensa amarillista en México y en el mundo no triunfa solamente por sus imágenes sino por sus irónicos, absurdos y la mayor parte de ellos, acertados encabezados que roban sonrisas u obligan a pensar cuál puede ser su verdadero significado.

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