Por debajo de las piedras

La muerte que llegó desnuda... y la vistió Diego Rivera

Las imágenes significan lo que queremos y en ocasiones llegan a sintetizar acontecimientos muy complejos que retornan a nuestra memoria con la sola evocación de lo visual, con frecuencia recurrimos al refrán que dice “una imagen dice más que mil palabras” porque con el reconocemos el poder de la imagen. Los ejemplos son abundantes y los encontramos relacionados con las marcas de productos, las ideologías políticas, la identidad de las naciones, las religiones y las celebraciones de todo tipo. Las imágenes pueden ser visuales y también auditivas como los himnos y las melodías que caracterizan alguna época del año, como la navidad.

En México se ha impuesto La Catrina como una imagen que caracteriza el Día de Muertos, ritual milenario de origen prehispánico que se conmemora de manera característica en el país.

Su nombre original es La Calavera Garbancera y existe gracias a la autoría de José Guadalupe Posada que la creó en un grabado de metal, desnuda y con un sombrero. Hace cien años la palabra garbancera se aplicaba a las personas que vendían garbanza eran de origen indígena pero pretendían ser europeos, ya sea españoles o franceses y renegaban de su cultura, herencia y raza.

Originalmente La Calavera Garbancera no tuvo ropa y solo portaba un sombrero porque con ello Posada hacia una crítica a muchos mexicanos del pueblo que siendo pobres querían aparentar un estilo de vida que no les correspondía “…en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz”. O lo que es los mismo, muertos de hambre pero presumidos.

Cuando Diego Rivera realizó su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” se encargó de vestirla por primera vez. La calavera aparece como  acompañante de su creador José Guadalupe Posada. También fue el muralista quien la llamó “Catrina” nombre con el que se popularizó y convirtió en la imagen del Día de Muertos una de las conmemoraciones más sentidas del pueblo de México. 

La Catrina se convirtió en la imagen del Día de Muertos y pareciera resucitar cada año para que en todo el país los mexicanos celebremos el retorno de los muertos. Es cada vez más común ver como en las plazas públicas los jóvenes gustan caracterizar su imagen con disfraces. La Catrina dejó de ser bidimensional para escalar a las creaciones artesanales en barro u otros materiales  y dependiendo de la región, su vestimenta se adapta lo mismo que su característico sombrero, pero en todas partes es conocida como La Catrina y al hacerlo recuperamos nuestra relación con la muerte y asumimos esta realidad con una sonrisa.

En Aguascalientes, ciudad de origen de José Guadalupe Posada, se le tiene un especial aprecio como imagen de nuestra cultura popular y por ello se realizó un monumento que está ubicado en la principal entrada a la ciudad para que sea la anfitriona y figura principal de la “Feria de las calaveras” que anualmente se celebra en torno al Día de Muertos.

La Catrina cumplió 100 años en 2010, pero eso solo nos dice que es una joven alegre que llegó para quedarse y aparecer cada año con el propósito de recordarnos que nos está esperando en el inframundo para que juntos desfrutemos de la muerte y nos burlemos de la vida. 

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