Retazos

El fin del cortejo como lo conocíamos

ANIMAL POLITICO

 Por Mayra Zepeda / LOVAHÓLICOS ANÓNIMOS

“Muchos estudiantes hoy en día nunca han tenido una cita tradicional”, dice la doctora Donna Freitas a Alex Williams del New York Times en un texto llamado “The end of courtship?”

Las citas, las citas. Ella admite que incluso la palabra le genera estrés. Tal vez la razón sea los resultados que ha obtenido después de ellas: terrenos desiertos que dibujan un mismo concepto, el rechazo.

Verán, ella es de esas mujeres que nunca ha tenido un novio que no sea su amigo primero. Nunca ha tenido un novio resultado de una, dos, tres, cuatro citas exitosas. Nunca. Y vaya que ha querido, vaya que lo ha intentado.

El porqué de los resultados negativos en este terreno todavía es un misterio. Las cosas se desarrollan así: se conocen, empiezan a salir, ríen, se halagan, se empiezan a conocer de verdad, y después de mes y medio ellos huyen. La explicación recurrente: me gustas, pero no quiero una relación contigo. O: no estoy listo para una relación todavía. O: quiero intentarlo con mi ex novia, la extraño. El típico “no eres tú, soy yo” en sus diferentes avatares.

En cambio, con sus novios ha sido distinto. Se conocen, se hacen amigos, se llevan pesado, se confiesan secretos inconfesables, pasa el tiempo, meses, y de pronto un gatillo invisible se dispara y ¡bam!, se enamoran. Sin buscarlo transgreden el sagrado e intocable terreno de la amistad para aventurarse al de la incertidumbre y el enamoramiento.

La doctora Freitas dice que los “hookups” están bien para los estudiantes, pero ¿qué pasa después cuando crecen y quieren empezar a crear una vida adulta? “El problema es que la gente joven hoy no sabe cómo salir de la cultura del hookup”, explica Freitas, quien también detalla que los graduados universitarios no saben las cosas básicas sobre la mecánica de una cita tradicional. “Se preguntan: si te gusta alguien, ¿cómo te acercas?, ¿qué dices?, ¿qué palabras debes usar?”

Ahora que lo piensa bien no recuerda un caso reciente en que haya conocido a un hombre que le haya pedido su teléfono y, en efecto, días después la haya llamado para platicar e invitarla a salir. Bueno, sí, pero es algo que no viene al caso porque se conocieron por el trabajo (no dirá más).

Recuerda una vez en 2009, ¡en 2009!, que le dio el teléfono a un sujeto que conoció en la fiesta de una amiga y sorpresivamente el tipo la llamó un día para preguntarle si quería salir al cine con él. Aceptó. Salieron, se gustaron, pero nunca se concretó nada.

Claro, ahora le piden su teléfono y lo más que hacen es agregarla al Whatsapp o buscarla en Twitter y Facebook, plataformas que por supuesto no denosta para conocer a alguien, pero que cree infértil si el trato no se lleva fuera de las pantallas y teclados.

En su texto, Alex Williams del New York Times también dice que la tecnología es otro factor que está socavando la cultura de las citas.

“El cortejo tradicional –levantar el teléfono y preguntarle a alguien si quiere salir- requiere coraje, planeación estratégica y un considerable manejo del ego. No así con los mensajes de texto, los mails, el Twitter u otra forma de comunicación no sincronizada. En el contexto del dating, la tecnología remueve mucho del encanto, es más bien como lanzar un anzuelo y esperar a ver si lo pesca”.

Claro, como el bar tender que conoció hace un mes, ese que le pidió su teléfono después de haber platicado cinco minutos con ella (porque tenía que trabajar), la agregó al Whatsapp y al tercer mensaje ya le estaba ofreciendo su cama. Sin otra cerveza de por medio, menos una llamadita.

Ella, como los estudiantes universitarios (aunque ya cumple 27 años), todavía no domina las cosas básicas sobre la mecánica de una cita tradicional. Ni siquiera domina el terreno del hook up. Lo que ella dominaba era el noviazgo con sus amigos, pero eso debe terminar porque entonces ya no tendrá amigos.

¿Dónde quedamos ese tipo de personas?

Aquí, tres respuestas al texto publicado por The New York Times:

An encore for courtship

The end of courtship? It is just the US finally catching up with us

Are relationships becoming extinct?

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