Retazos

Los amos de México: los billetes y las monedas

Pepe y Pancho están en la base de microbuses del metro Pantitlán. El pasaje ha disminuido puesto que son vacaciones. Aprovechando el mucho tiempo que tienen de ocio, deciden jugar rayuela. Pintan una raya en el piso y lanzan monedas; el que llegue más lejos, gana.  Pancho mira su bolsillo, sólo queda una moneda, la de cinco. La observa. Decide dejar la contienda por la paz y Pepe gana. Su “compadre” le pregunta por qué ya no quiso seguir y la respuesta fue simple: es una pieza conmemorativa.

En México, el uso de las monedas se remonta a la época prehispánica de nuestro país. No eran de metal pero sí sabían a cacao, eran suaves como las mantas de algodón y se podían formar collares de jade. El mercado de Tlatelolco era el más importante centro de compra y venta del imperio mexica, donde la forma de pago era a través del trueque.

Al caer Tenochtitlán en 1521, los españoles deseaban comprar objetos con los indígenas usando monedas creadas en su país natal. No fueron aceptadas hasta años después. En el siglo XX, el trueque se mantuvo en algunas comunidades del sureste del país como forma de intercambio comercial.

Los primeros acercamientos al metal en la Nueva España

Los nuevos habitantes del devastado imperio de Tenochtitlán, comenzaban a adaptarse a comprar intercambiando piezas. Mientras tanto, algunos de ellos se dedicaron a extraer oro y plata, minerales abundantes en varias regiones del país. Estos se fundieron con cobre, intentando imitar al castellano, moneda española. A esos primeros experimentos se les conocieron como pesos de tepuzque. De este nombre se deriva la palabra peso.

El éxito de la nueva forma de pago fue tan grande que en 1535 se fundó la primera Casa de Moneda de México. Según la página oficial de este lugar que todavía existe, “el Virrey Antonio de Mendoza arribó a la Nueva España, portando consigo una cédula real, en la que la Corona Española disponía la creación de la primera Casa de Moneda en América”. Las primeras piezas se troquelaron en 1536.

De Juana la Loca a la moneda redonda de busto

Los primeros ejemplares realizados en nuestro país fueron los de Carlos I y Juana, reyes de Castilla. Según el documento “Historia de la moneda y del billete en México” realizado por el Banco de México, estas monedas “eran hechas a mano, a golpe de martillo… Se troquelaron monedas de plata en denominaciones de 4, 3, 2, 1 y ½ real; también se acuñaron monedas de cobre en denominaciones de 4 y 2 maravedíes para uso de los indios, cuya fabricación fue suspendida por el rechazo de los naturales a esas monedas”.

En 1565, la demanda de monedas fue excesiva porque no sólo se empleaba en el nuevo mundo sino en otros países (situación que se mantuvo hasta tres siglos después); el diseño se modificó. Esta nueva pieza fue  conocida como la moneda macuquina, que significa aprobado o sancionado en árabe.

Esta moneda fue la primera en ser fechada (a partir de 1607), en utilizar oro sin ninguna aleación desde 1679 y en demostrar avances tecnológicos a través de formas más circulares y con sellos reales definidos. En este periodo, se les conoce con el nombre de recortadas. No obstante, la redondez alcanzó la casi perfección hasta 1732, durante el segundo reinado de Felipe V.

Durante su reinado, se protegía al metal con cordones provenientes de la presa de volante, nueva máquina que evitaba que las piezas tuvieran limaduras o mutilaciones. Existieron de dos tipos: los columnarios y las peluconas. Las primeras se llamaban así porque al reverso mostraban la unión de las olas del mar y las segundas, que eran de oro, mostraban la armadura del rey con peluca.

Monedas y el nacimiento de los billetes en la Independencia

Las monedas de necesidad salvaron tanto a los libertadores como a los realistas. Fueron creadas cuando los ladrones comenzaron a asaltar minas y rutas de transporte de oro y plata. Tenían distintos diseños, porque cada bando las creaba como podía pero eran aceptadas para comprar alimentos y municiones. Entre estas piezas, destacaban pedazos de papel y cartón firmados por comerciantes cuya denominación era medio real; son los primeros billetes que se conocen en México.

Las monedas de insurrectos se llamaban piezas insurgentes y sólo se empleaban para pagarle a la tropa. Estaban hechas de cobre y a pesar de ser rudimentarias, eran redondas. Otras piezas fueron las de José María Morelos y Pavón (de cobre) las de la Junta de Zitácuaro, que muestra por primera vez al águila parada en un puente y los resellos realistas e insurgentes, los cuales evitaban que falsificadores crearan monedas.

En el Primer Imperio (1822-1823), se acuñaron monedas de oro y plata a pesar de que el país estaba en ruinas. Se introdujo el papel moneda que causó escepticismo en la población; era de color blanco y decían “imperio mexicano” debajo del escudo nacional. Las denominaciones eran de 1, 2 y 10 pesos.

En 1824 y con el gobierno republicano instaurado por Guadalupe Victoria, las reglas monetarias cambiaron. Según Banxico “implantó nuevos tipos monetarios en el país, decretó la acuñación de moneda de oro y plata conforme al sistema octaval español en denominaciones de escudos y reales, pero con diferentes diseños. Los nuevos diseños se inspiraron en los símbolos de libertad y justicia utilizados en la época de la Revolución Francesa”. En esta misma época, se reimprimieron los billetes pero ahora sobre papeles firmados por el Sumo Pontífice, con el fin de que fueran aceptados. También fueron un fracaso.

Pero el gobierno monárquico regresaría en 1864 con Maximiliano de Habsburgo, quien ordenó la acuñación de la moneda en forma decimal. A partir de ese momento, adquiere el nombre de peso. Se distinguen por su belleza (son redondas y presentan diseños delicados).  El nuevo emperador decidió retomar el proyecto de los billetes pero con la condición de que bancos extranjeros los imprimieran. Estéticamente eran bonitos y fueron un éxito entre la población.

Los diseños europeos disminuyeron cuando la República volvió a triunfar pero ayudaron a que las posteriores piezas estuvieran realizadas con mejor tecnología y metal más fino. Las nuevas monedas tenían escrita la leyenda “República Mexicana” acompañada con un águila real en el anverso y en el reverso, una balanza que representaba el poder judicial. Fueron vigentes hasta 1905.

El Porfiriato, el siglo XX y la actualidad numismática

Durante el gobierno de Porfirio Díaz, se añadió a las monedas la leyenda que se mantiene actualmente: Estados Unidos Mexicanos, que debe estar siempre acompañada del escudo nacional y se adoptó el patrón oro. La primera moneda conmemorativa nació en 1910 y era el peso de caballito; el diseño fue hecho por Charles Pillet. Respecto a los billetes, cada estado del país contaba con su banco privado de emisión que era legislado por el Banco de México. Eran de 1, 5, 10, 20, 50, 100, 500 y 1000 pesos.

En el periodo revolucionario (1910-1917), la economía cayó. La emisión exagerada de billetes y el uso de monedas creadas por las fuerzas que repudiaban al gobierno de Díaz, afectaba la circulación de mercancías. Existieron el peso de bolita, el Muera Huerta (ambos de las tropas villistas) y el Reforma, libertad, justicia y ley, de las tropas zapatistas.

Después del conflicto armado, las monedas y los billetes evolucionaron rápidamente. Lograron crear diseños “parejos” y la moneda era la misma en cualquier sitio. En 1969, el Banco de México creó la Fábrica de Billetes; ya no dependía de la banda extranjera o privada. Eran hechos con la mejor tecnología de la época y sus denominaciones eran: 5, 10, 20, 50, 100, 500, mil, dos mil, cinco mil, diez mil, veinte mil, cincuenta mil y cien mil pesos.

Esta situación se mantuvo hasta 1992, cuando una fuerte devaluación afectó al país. Banxico lanzó los billetes tipo B y C, donde las denominaciones máximas fueron 100 y 500 pesos. Las monedas ya no fueron hechas de oro o plata puros; se hicieron de bronce aluminio, metales industriales y cuproníquel.

Ya en el “nuevo siglo”,  nacieron los papeles monedas con sellos de seguridad, hechos de polímeros (sólo denominaciones de 20, 50 y 100 pesos) y se lanzó el billete de mil pesos. En cuanto a las monedas, se crearon series conmemorativas de la Revolución Mexicana, el bicentenario del movimiento de Independencia; monedas de veinte pesos con la imagen de Octavio Paz, Xiuhtecutli, señor del Fuego y del Ejército mexicano; piezas con valor de cien pesos con imágenes representativas del gobierno y vida de Benito Juárez y metales de diez pesos conmemorando el 150 aniversario de la Batalla de Puebla.

A pesar de las devaluaciones, conflictos armados y distintos tipos de gobiernos, las monedas y los billetes rigen la vida de los mexicanos, ya sea dando “una sor juanita” a los policías para que no lo multen o invirtiéndolo en el patrimonio familiar.

¿Cómo te sientes después de leer este artículo?

Artículos principales

Cargando...