Sabrosos pero picosos

Héroe con 'M' de mamá

Los héroes en realidad sí existen y aunque convivimos con ellos todos los días, pocas veces los podemos reconocer.

No tienen antifaces, ni trajes aerodinámicos, son personas que aún cuando tienen un cuerpo hecho de carne y hueso arriesgan su vida.
 
Por eso al llegar a la Estación Ave Fénix “Comandante Eulalio Mújica Pérez”, donde iba en busca de una mujer de agallas, nunca imaginé que sí las hay y este es el caso de Guadalupe Solís, una mujer que lleva 28 años conviviendo con las llamas, las emergencias y la difícil tarea de ser madre de familia.

Ella demuestra que para ser bombero no se necesita ser hombre ni tener mucha fuerza física, sino trabajar en equipo y poseer ese espíritu de servicio que este tipo de labores requieren.

“Yo nací como bombero el día del terremoto del 85. Fue un momento difícil, las personas estaban aterradas y permanecimos acuartelados por cuatro días realizando labores sociales”, dice inclinando su mirada, como si los recuerdos dolieran pero a la vez se sintiera orgullosa de haber puesto su granito de arena.

Ese día, también comenzó para Guadalupe un amor entre el fuego, pues en la estación de Bomberos de La Villa, en la Ciudad de México conoció al hombre de su vida. “Recuerdo que nos habían acuartelado por cuatro días a todas las mujeres por lo del terremoto, y ahí conocí a José Luis cuando llegó de las brigadas a bañarse y a dormir un poco”. 

Después de haber encontrado el amor, Solís se convierte en madre de su primer hijo quien actualmente tiene 24 años de edad y es el primero de cuatro; tres mujeres y un hombre.

Esta heroína ha podido conjugar su rol de madre con el de una bombero. Junto a su marido, quien también lleva a cabo esa labor, se ha rolado los turnos para poder estar en casa al pendiente de los ‘retoños’. Se cataloga como madre de tiempo completo y lanzando una advertencia maternal dice que “jamás los deja y aunque esté en la estación les llama para saber qué hacen”.

Mientras ella arriesga su vida por otras personas en las llamadas de auxilio, su marido se encarga de realizar algunas de las labores que ella haría si estuviera en casa, pero la mayor carga de responsabilidades en el hogar están a cargo de Guadalupe, como realizar la comida y estar más al pendiente de los hijos.

A simple vista Guadalupe conserva ese aire de madre cariñosa y responsable y si me la llegara a topar en la calle nunca imaginaría que ella realiza guardias extenuantes, que se pone su traje contra incendios (que pesa 12 kilos aproximadamente), zapatos anti derrapantes, casco y sale al sonar la alarma más rápido que un rayo para subirse al camión y dirigir al chofer del tanque al lugar exacto donde ocurre alguna emergencia en el menor tiempo posible.

El uniforme de esta heroína no es como el de la Mujer Maravilla, pero es indispensable para realizar las peripecias en las que se mete y lleva un cuidado especial ya que no se lo lleva a casa para lavarlo como lo haría cualquier otra mujer trabajadora. “Mi ropa de trabajo la lavan en un lugar especial porque no sabes qué cosas piso y en dónde me meto”, cuenta.

Y desde luego, también realiza actividades rudas como cualquier bombero no importando su género o condición física, ya que para eso, como lo menciona Solís se necesita entrenamiento y saber trabajar en equipo.

Hace algunas décadas ni pensarlo que una mujer pudiera aspirar a una pequeña parte de lo que Guadalupe Solís realiza y ella misma cuenta que en el momento en el que ella ingresó a una estación de bomberos acuartelaron a todas las mujeres, mientras que los varones salieron a la calle a realizar trabajo de campo y así duró por algunos años hasta que pudo demostrar que su colaboración a la hora de apagar un fuego también es necesaria.

En la Estación Ave Fénix, tan sólo 10% de mil 500 personas son mujeres y los áreas están divididas, tanto dormitorios, comedor, y lugares de trabajo.

“Me fue difícil ganarme el respeto de la corporación, trabajar con hombres es complicado porque tienen una manera diferente de ver las cosas y muchas veces me encontré con la desagradable sorpresa de que al ingresar a una zona de desastre me dijeran que preferirían sacar muerto a un hombre que a una mujer”, dijo Guadalupe quien ahora es conocida en su lugar de trabajo como una mujer valiente y responsable.

Antes de su trabajo, se encuentran sus hijos y asegura que prácticamente procreó y crió de pequeños en una estación de “apaga fuegos”,  es así como una mujer divide su vida entre las actividades cotidianas que cualquier ama de casa mexicana realiza y la valerosa labor de ser parte de una corporación de bomberos.

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