Sabrosos pero picosos

Una mamá a la que suele verse con barbas y pantalón

Una mañana de lunes, suena el despertador a las 6:00 am, alguien se levanta, hace el desayuno, revisa que su hijo se bañe, se ponga el uniforme, se peine, que se lave bien los dientes, etc.  Esto, ¿quién crees que lo hizo: una mamá o un papá?

Si elegiste la primera opción estás equivocado, ya que todas estas tareas las realizó Oswaldo, el 'papa-mamá' de 36 años que la vida lo llevó a jugar los dos roles cuando su hijo cumplió seis años e inició a vivir con él.

“Al principio fue complicando, pero luego se convirtió en lago normal”, señala el padre quien reconoce que un hombre jamás podrá tener los detalles de una mujer… al hacer un paréntesis y poner ejemplos: “como cuando se fijan que  la uña del pie derecho no se la cortó bien o pueden peinar a los hijos con la superraya de en medio”.

Sin embargo, la “Cromamá” –como muchos de sus amigos, le suelen llamar- reconoce que para él no es un reto suplir a la mamá  “porque si la quisiera reemplazar estaría totalmente equivocado; en realidad no estoy en una guerra… no trato de amamantar a nadie, simplemente la vida me llevó a hacer cosas que bajo el concepto de una “familia tradicional” aquí no sucede y funcionan de diferente manera, pero funcionan”.

“Es complicado  y sería demasiado egoísta querer ser todo en uno, así que entendí que yo era el papá y que mi hijo tenía su mamá, y que yo hacía lo mejor que podía para educarlo, darle amor y que disfrutara de la vida logrando ser una buena persona”. 

Roles diluidos

“Sí sé, que al final todos necesitamos las enseñanzas de un hombre y una mujer (padre, madre, abuelo, tía, etc…) hay roles que antes estaban muy marcados, pero en la actualidad se han ido diluyendo. Hace años, existía la discriminación hacia los hijos de padres divorciados y ahora ha dejado de ocurrir, ‘mi hijo y sus compañeros de la escuela son hijos únicos de padres separados, y en su mayoría viven con la madre. Lo que sí está muy chistoso es que voy a las juntas de la escuela y pues me toca platicar con todas las mamás. Así que realmente no he sentido algún tipo de rechazo ni para mi hijo o hacia mí’”, aclara Oswaldo con una carcajada.

Lo divertido

La aventura de “la mamá con barba” suma más de 4 años… su hijo  ahora tiene 10 años y ama estudiar, la música, los videojuegos, va a clavados, nada los fines de semana, practica futbol en Pumitas y quiere aprender a tocar la guitarra.

Fotografía: Karina López

Gracias estos años, algunas cualidades que desconocía el diseñador por profesión, salieron a flote:  como ser más organizado y saber que 5 o 10 minutos son vitales: “¡es la diferencia de llegar o no a la escuela!”, exclama.

Riéndose señala, que hasta pudo “encontrar la capacidad de llevar un hogar: de hacer super, lavar, cocinar… Todas esas cosas que yo nunca pensé que iba a hacer, ahora las hago. Sí pensé que iba a tener un hijo, pero no pensé yo iba a estar muy al tanto de él”.

Emocionalmente, señala: “te vuelves un experto en sentir más. Hace unos años que sólo era papá de fin de semana, yo no tenía una conexión o un vínculo tan fuerte con mi hijo. O sea, sí  lo amaba, sí lo quería, sí jugaba, pero sí es muy diferente el vivir juntos ahora porque a mi me toca estar con él las 24 horas del día, ir a la escuela, negociar qué quiere de lunch; aprender a escucharlo, saber sus necesidades…”

“Ahora, puedo ver los detalles… Si fuera sólo papá o proveedor y no mamá-papá, pues llegaría en la noche  y le diría ‘hola, buenas noches; hasta mañana’.  No estaría preocupado por su desarrollo, por lo que está haciendo en la escuela, por sus disfraces para los festivales, por las travesuras que hizo, de quién se enamoró… yo no vería eso, estoy  completamente seguro. Pero, ahora, como estoy tan inmiscuido de que hace o que no hace - qué come, cómo se viste,  de que su pantalón o tenis ya no le quedan- de verdad… me hacen darme cuenta de su crecimiento físico y emocional, permitiéndome disfrutarlo al 100 por ciento.
Fotografía: Karina López

Así que “¡qué padre que lo puedo ver y tan de cerca, porque es la parte más gratificante de ser papá y mamá  a la vez!”, concluye.

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Nota: Oswaldo-“Cromamá” recomienda a quienes están en su misma situación (sea hombres o mujeres) “que se relajen… No es nada fácil llevar esta parte del trabajo y ser papá-mamá”; sin embargo,  creo que  lo más importante es decirles a nuestros hijos cuanto los amamos, pese a los límites, los regaños…  y cada que podamos abracémoslos”.

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