Ciencia neta

Los últimos lugares de la Tierra que no aparecen en los mapas

Por Miguel Artime

Mapamundi realizado por Johannes Kepler (Imagen Creative Commons - Wikipedia).Mapamundi realizado por Johannes Kepler (Imagen Creative Commons - Wikipedia).
Cuando hablamos de cartografía solemos pensar que en la Tierra ya está todo hecho. Desde que Colón descubriera el Nuevo Mundo y Elcano circundase el globo, hemos ido rellenando los espacios en blanco existentes en aquellos primeros mapas poco a poco. Luego llegaron los satélites y con ellos la posibilidad de trazar el perfil de hasta la última y minúscula isla de la Polinesia. Nuestros esfuerzos ahora van encaminados a capturar las geografías de otros mundos como Marte o nuestra luna. ¿Entonces es cierto que ya lo conocemos todo sobre la Tierra? ¿Les espera el paro a todos los cartógrafos? La respuesta a ambas preguntas es "no".

A día de hoy, ciertamente los humanos podemos presumir de haber descubierto todos los lugares ocultos de las tierras emergidas, pero en cambio no es del todo cierto afirmar que cada rincón de la Tierra se ha cartografiado. A pesar de que en efecto, contamos con un mapa en el que aparecen recogidos todos los lugares del planeta, eso no significa que sea exacto, completo e infalible.

¿Quién no ha entrado en Google Earth para buscar su propia dirección? En un magnífico artículo de Rachel Nuwer para BBC.com, la autora cita al respecto de esta costumbre al profesor de estudios renacentistas Jerry Brotton, de la londinense Universidad Queen Mary, quien afirma: "Uno siempre quiere ubicarse en el mapa. Con los mapas, además de los típicos asuntos relacionados con la orientación y las coordinadas, abordamos cuestiones existenciales. Queremos encontrarnos en ellos, pero al mismo tiempo estamos fuera de ellos, elevándonos sobre el mundo y mirando hacia abajo como su fuéramos dioses. Es un experiencia trascendente".

Este experto en mapas, autor del libro "Una historia del mundo en 12 mapas", afirma que la relación entre el ego y los mapas no es algo nuevo ni de ahora. El primer mapa conocido data de hace 2500 años. Se trata de una tablilla cuneiforme encontrada cerca de Bagdad en la que Babilonia aparece en su centro. A día de hoy, es muy común que los mapas del mundo sitúen en un lugar prominente al terruño de su autor. Así, los estadounidenses, japoneses y chinos, colocan a su país en el centro del mapamundi, y rizando el rizo, algunos mapas australianos han llegado a invertir los hemisferios para que la isla continente sea más visible. Con tanto nacionalismo cartográfico, no es de extrañar que el emblema de la ONU sea un mapa del mundo centrado en territorio neutral: el polo norte.

Los buques insignia de las empresas tecnológicas como Google, con aspiraciones globales, intentan no caer en estos errores. Manik Gupta, máximo responsable de la multinacional en el proyecto Google Maps afirma que el objetivo principal de esta popular aplicación es la de organizar la información del mundo y hacerla accesible y util de manera universal.

¿Lo han logrado? De ninguna manera. Esta clase de mapas digitales tienden a poner énfasis en lo que sus usuarios estiman como verdaderamente importante. Por ello, las barriadas pobres como el poblado Orangi Shanty cercano a Karachi, Pakistán, o Neza-Chalco-Itza en Ciudad de México, no aparecen en Google Maps. Lo mismo sucede con lugares a los que simplemente no se permite o no conviene acceder como Corea del Norte, o regiones ignotas y en guerra, como el Sahel, que a día de hoy están pobremente cartografiadas.

Y no podemos olvidarnos de aquellas regiones remotas y diminutas que pueden aparecer en los mapas a causa de errores humanos. Aunque parezca extraño, esto fue lo que les sucedió a unos científicos que intentaron visitar la Isla Sandy, una supuesta porción de Tierra situada en el Mar del Coral y próxima a Nueva Caledonia que simplemente no estaba allí. ¡Una isla fantasma!

Mapamundi centrado en el Océano Pacífico usado en China y Japón. (Imagen Creative Commons - Wikipedia).Mapamundi centrado en el Océano Pacífico usado en China y Japón. (Imagen Creative Commons - Wikipedia).
¿Cómo aborda Google Maps el problema de acceder a lugares problemáticos? Para estos casos cuentan con dos posibles soluciones. La primera (y más cara) consiste en enviar a expertos a recorrer la región con cámaras Street View unidas a sus mochilas, bicicletas, canoas o trineos. La segunda tiene que ver con una herramienta creada en 2008 que permite a todo aquel que lo desee mejorar los mapas ya existentes. Por desgracia para Google, la costumbre antes citada de querer localizarse a uno mismo en el mapa, no parece una prioridad para los habitantes de estos barrios marginales.

La falta de mapas disponibles en estas regiones no es un problema único de Google. Muchos países intentan hacerlos desaparecer por cuestiones de prestigio, de modo que Brasil no representa a las favelas de Río de Janeiro en sus mapas, y lo mismo sucede con las chabolas flotantes de Makoko en Lagos. Para intentar solucionar esta ausencia de datos, Cruz Roja ha iniciado un proyecto llamado Missing Maps que busca la colaboración de las ONGs que prestan servicios en esas zonas.

Cambiando de tercio, conviene recordad además que una de las zonas más pobremente cartografiada del planeta es precisamente la más grande: los fondos submarinos. A este respecto hace pocos meses os hablábamos en este mismo blog de los recientes avances en el campo, aunque siguen siendo pobres. En este campo los cartógrafos tienen mucho aún por hacer.

Y podría parecer que en el primer mundo ya lo tenemos todo hecho, pero también aquí existe un problema relacionado con la baja calidad de los mapas existentes. Pese a que Europa, Japón y Nueva Zelanda cuentan desde hace años con mapas detallados, que cumplen los máximos estándares de calidad, en Estados Unidos hasta hace muy poco se contaba con mapas escasamente informativos y demasiado coloristas.

El norteamericano Dave Imus solucionó en 2010 esta carestía publicando su premiado Geografía Esencial de los Estados Unidos de América, un proyecto que llevó 6000 horas de trabajo. Los anteriores mapas eran informativamente tan pobres, que Imus cree que precisamente ahí podría radicar el problema de escasez de conocimiento geográfico de sus compatriotas, si se compara al de los europeos por ejemplo.

Planisferio actual de la Tierra confeccionado mediante composición de fotografías satelitales. (Imagen Creative Commons - Wikipedia).Planisferio actual de la Tierra confeccionado mediante composición de fotografías satelitales. (Imagen Creative …
Sin embargo, ni siquiera aunque contásemos con mapas detallados de gran calidad como el creado por Imus de todos los rincones del mundo, podríamos decir que el trabajo está acabado. En un mundo que cambia a un ritmo increíblemente rápido, tanto por la acción de la naturaleza como por nuestra mano, en el momento en que publicásemos el mapa perfecto este se quedaría anticuado. Y es que las islas desaparecen devoradas por el mar por la elevación de los océanos; los hielos polares y los glaciares se retraen a causa del calentamiento global. Y por otro lado los gobiernos de la Tierra construyen nuevas carreteras, añaden islas de arena frente a sus costas, modifican sus fronteras... Parece claro que por mucha prisa que nos demos, el mundo real siempre nos sacará ventaja.

Así que si eres de los que te encuentras estudiando topografía con la intención de dedicarte a tu pasión cartográfica más adelante, tranquilo, estás de enhorabuena. Tu trabajo jamás alcanzará la perfección y por tanto siempre necesitaremos gente como tu.

Me enteré leyendo un magnífico artículo de Rachel Nuwer para BBC.com.

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